No, no voy a comenzar mi felicitación con eso de «En este año tan especial…»


Lo mío es ir directo al grano pero dadas las circunstancias tendré que extenderme un poco en esta felicitación para las navidades 2020, año que algunos (muchas y muchos) desean dejar atrás de una vez por todas. No es mi caso. En realidad no deseo excesivamente dejarlo atrás, como tampoco deseo quedarme en él, y eso a pesar de las dificultades y retos que nos ha supuesto toda esta historia del Covid-19 el cual, nos guste o no, parece que no terminará con el 2020.

Desde el punto de vista de la transformación digital, este año con el cambio drástico (aunque no por ello menos esperado) de los hábitos de conducta, consumo y en las relaciones sociales, ha supuesto una magnífica oportunidad para aprender y para seguir el inexorable camino hacia una presencia digital (entiéndase digital en este caso como todo aquello que sucede en la red) de nuestro trabajo, nuestra empresa o nuestro productos que de ahora en adelante será imprescindible.

Si bien el tema pandemia a inundado nuestro día a día de cierta incertidumbre y pesimismo, haciendo un esfuerzo a partes iguales de optimismo y agradecimiento, he de reconocer que la cantidad de trabajo que me ha regalado este año ya sea para la creación de páginas webs, rediseño de las mismas, la gestión de redes sociales o la modernización y actualización del branding de distintas empresas y emprendedores no me permiten perder un minuto en quejarme de todo lo negativo.

En todo este aprendizaje puedo sintetizar de forma clara los siguientes puntos como los «top» para tener en cuenta en el 2021:

 

  • 1. La presencia en la red, profesional, clara y segura es ya una herramienta imprescindible para cualquier empresa, profesional o institución. Ya no vale eso de «a mi me conocen por el boca a boca (más actualmente conocido por el «mascarilla a mascarilla»), o esa otra excusa de «una página web o tener y gestionar perfiles en redes sociales es una inversión muy elevada reservada solo a grandes empresas.
  • 2. La seguridad online va a ser algo más que determinante a partir de ahora. Se ha abierto la veda, las entidades financieras, los supermercados, cualquier tipo de negocio se encamina hacia flujos de relación con los clientes que pasan por interactuar social, profesional y económicamente en red. Esto es una oscura oportunidad también para los delincuentes cuyas fechorías (online) han ido creciendo exponencialmente en los últimos meses; y hay que tener en cuenta que el blanco de estos ciber-delicuentes no son solo ya las grandes corporaciones, cualquiera puede ser víctima de un robo ya sea de datos o de dinero si no conoce o dispone de las más elementales herramientas de seguridad. Así pues a tener en cuenta: una web no es solo lo bonita que se ve en pantalla, una buena arquitectura y las herramientas anti-spam y protocolos de encriptación adecuados son imprescindibles.

  • 3. El mundo no se acaba, se transforma. En vista de lo anterior debemos darnos cuenta de que el mundo no se acaba sino que se transforma. Lo único que nos desconcierta es a la velocidad que se produce esta transformación. De todas formas no seré yo quién caiga en una especie de darwinismo tecnológico, no todo tiene que ser una guerra despiadada por la supervivencia (digital), pero lo que sí está claro es que tendremos que ser menos «perezosos» a la hora de abrir nuestra mente a nuevas formas de relacionarnos económica, digital y socialmente.

En resumidas cuentas estas palabras son más un gran y cálido agradecimiento que una felicitación. Agradecimiento a todas las personas que han confiado en mi trabajo en este año además de un pequeño toque de atención lleno de ánimo e impulso vital para afrontar lo que viene que, seguro, será mucho y mejor a pesar de las dificultades.

¡Ah! y como no ¡felices fiestas! 

smile
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